La isla maldita
La rabia y la esperanza coquetean con el insomnio. Son aliadas y no antagonistas. Esa isla maldita no se la quita nadie de la piel, del recuerdo, de la sangre. Es su isla también les guste o no. Y le duelen la pobreza, la mordaza, el perro hambriento, las sombras que se mueven sigilosas buscando

