Acto final

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El disparo arrancó un grito a la tarde moribunda. Cansado de ausencias y naufragios el hombre se adentró en la noche como una sombra azarosa. En sus fauces  encontró el sosiego y un lugar para disimular su nostalgia. Aferrado a todos los recuerdos se despojó del miedo y del desamparo. Hundido en la oscuridad durmió ese sueño que algunos llaman eterno. Y en la eternidad regresó a la inocencia, a esos días en que su madre lo acunaba y lo protegía de las pesadillas. Ahora está solo frente al telón que baja ajeno al eco de antiguos aplausos. Solo en el acto final, en el silencio de un teatro vacío. Desnudo, los ojos fijos en la frialdad del suelo y una sonrisa de despedida en la palidez de los labios. Solo avanza hacia la salida, los brazos extendidos a la noche que engulle por fin su tristeza.

Belkys Rodríguez Blanco ©

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