Boleros

Un bolero para Amalia

Mientras caminaba por la acera del malecón canturreaba aquel bolero mítico con el que su abuela la acunaba. Las lágrimas luchaban por salir pero ella apretaba los puños con fuerza y, de esa manera, las mantenía a raya. La abuela ya no estaba y él tampoco. Ella le había dicho que los años le pesaban

Bolero

La abuela le aseguraba que solo eran boleros de bares y cantinas. Canciones de su época, pasadas de moda. Letras tristes, de gente despechada. Ella no la escuchaba. Sus sentidos se dejaban seducir por la melodía y la letra. No sabía si habían sido sus manos o su boca, tal vez su voz; probablemente la