Emigración

Paisajes ajenos

A Kathy Ella llora en la distancia la pérdida de su padre. Yo no vi morir a mis abuelos. Otros han perdido el rumbo. Lágrimas derramadas en suelo extraño. Sobrevivir al duelo en paisajes ajenos. Olores que no reconocemos. Jirones del alma que nunca recuperamos. No somos de ningún sitio. Estamos en un limbo, en

La maleta

Veinticinco años no caben en dos maletas, pensó con angustia. Debía seleccionar cuidadosamente los objetos más queridos, los que la habían ayudado a aferrarse a su pasado. Tuvo que vender unos cuantos recuerdos para pagarse el billete de vuelta. Lo más doloroso fue la venta de las ilusiones y la trenza de su madre atada

A la deriva

Escuchó su voz en la penumbra y supo que no estaba sola. Caminó distraída entre caracolas y sirenas cabizbajas. Juntó piedritas y trozos de sueños dispersos en la orilla. La acompañaba un olor lejano y recurrente: el aroma del pelo de la abuela. Ella olía a hogar, a monte, a risa cristalina, a tardes de