Nieve

Invierno tardío

Aunque el verano se anuncia en los retoños, ella sigue con la nieve sobre el tejado. La porfía del sol la seduce, sin embargo la frialdad afinca sus garras allí donde el calor no puede tocarla, donde los recuerdos, de tanta ausencia, se volvieron intangibles. La soledad de un invierno tardío se le mete en los huesos

Nevada

Me acuerdo de la primera nevada de mi vida. Tenía veintinueve años. Salí al jardín en aquel país donde los elfos te espían desde sus refugios, abrí los brazos y dejé que los copos se acurrucaran en los pliegues de mi abrigo negro. Era otoño, como hoy. El abrigo sigue colgado detrás de la puerta