Juglar travieso

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Vuelves una vez más juglar travieso y obstinado.

Intento concentrarme en la lectura de un libro que habla del amor,

y entonces apareces tú, saltas sobre las páginas,

sonríes burlón y distraes mis sentidos.

Sacudo la cabeza pero tu figura sutil me mira

desde la puerta que abre la noche,

y la luna me hace un guiño cómplice y desaparece.

Cierro el libro y me rindo a tus encantos de duende seductor.

Quisiera que te hubieras marchado con la luna,

pero tú has decidido quedarte sentado en una esquina de mi timidez

y sé que me provocarás una y otra vez hasta doblegar mi cordura.

Tengo ganas de regalarte una estrella, como en los viejos tiempos,

correr contigo en busca de la luna y abrazarla y abrazarte,

hasta que su luz forme un círculo gigante sobre tu espalda.

Cuéntame una historia de amor, diablillo, juglar o duendecillo,

da igual lo que seas.

Una fábula, un poema, qué sé yo.

No le daré demasiada importancia al final feliz,

no quiero un final, ni siquiera un comienzo.

Necesito que tú te acurruques entre mis sábanas esta noche.

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