Nubes

La nube descarriada

A Sandra, Dani y Joaquín. La nube negra perdió la noción del tiempo y del espacio y se dejó llevar por el viento cálido y húmedo. Sus hermanas, todas impolutas y fieles al redil, se avergonzaron de la nube descarriada y la enviaron al exilio. Ella, harta de remilgos y desplantes, se lanzó sin remordimientos

Nubes

A Joaquín Nieto por devolverme las nubes de mi infancia. Era un niño enfermizo por eso se acostumbró a contemplar los nubarrones desde la ventana. Mientras sus amigos correteaban semidesnudos bajo el aguacero, él se conformaba con estirar el brazo para sentir la frialdad de la lluvia sobre su piel blanquecina. El olor a tierra

La espera

No había llegado y eso le daba la posibilidad de imaginar sus gestos, el pelo desordenado, su andar con la cabeza inclinada hacia el suelo por esa manía de buscar caracolas en la orilla. La deseaba y cada minuto miraba su reloj y oteaba el horizonte desde la ventana. Debía ser paciente. Sabía que podía