Keira

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Esta es una historia de amor con un final feliz. Es la historia de Keira, una amiga especial de hermoso pelaje marrón claro y mirada dulce, una mestiza probablemente de malinois. La conocí en un centro temporal de acogida de animales. Tímida y recelosa huía del contacto humano. Su ansiedad y su cola entre las patas hablaban por sí solas. Alguien sin alma le había hecho daño. Con paciencia y cariño mis compañeros del refugio la fueron ayudando a salir del pozo donde cae un perro cuando pierde la fe en los humanos. Salía al patio con cautela y luego corría a su jaula porque era allí dentro donde se sentía segura.

Recuerdo a Alejandro diciéndome que me acercara, que ella era muy buena, que solo tenía miedo. Recuerdo a Ana dándole un paseo corto, hablándole, peinándola, dándole amor. Un día me atreví a salir con ella y ahí nació nuestro vínculo afectivo. También paseaba con Vivi, con Esperanza, con Fabrizio, cada vez más lejos, cada vez más confiada; mirándonos agradecida, con esos ojos amables, profundos y generosos. Keira estaba preparada para encontrar un hogar.

A veces los milagros ocurren y así aparecieron Elena, Marco y la labradora Tiana en la vida de Keira. Estoy segura de que fue amor a primera vista. Recuerdo cuánto me emocioné cuando la vi dándole lametazos a Elena en las manos. Era la primera vez que se veían pero ese día supe que era la familia que Keira había estado esperando. Después de varias visitas al centro con Tiana llegó el gran día y Keira se fue de acogida. Han pasado varios meses desde entonces y Keira es feliz en su nuevo hogar. Dicen que el amor mueve montañas, también salva vidas y cambia miradas. Keira agradece de muchas maneras todo el cariño que recibe. Sus ojos se han vuelto más dulces y serenos. Cada lametazo lleva implícito un gracias y un te quiero. Cada día su bondad perruna recibe la recompensa del amor incondicional de una hermosa familia.

Dedicado a todos los voluntarios que ayudan a animales maltratados y abandonados. A las familias que les devuelven la vida. A mi amiga Keira y a otros que esperan por un hogar donde se les trate con amor y respeto.

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