Cuba

Rabo de nube

Cuando se avecinaba la tormenta, Amanda invocaba a Santa Bárbara. Changó era poderosa y, juntas, ahuyentaban los malos presagios. El cielo se quedaba despejado de nubes inoportunas y el sol volvía a brillar como en una mañana de primavera tropical. Ese don lo había heredado de su bisabuela Rosario. A ella ni los rabos de

El amor de su bohío

A mis abuelos Mientras el sol roza brevemente las montañas de Santa Lucía pienso en la abuela que está en la otra isla. Tierra llana y colorada. Cañaverales, manglar, mango, mamey y mamoncillo. Las gallinas custodiando a los pollitos recién salidos del cascarón. El olor a café acabado de colar y la guajira trajinando en

Isleña y guajira

Guajira, no guantanamera y sí batabanoense. Batabanó, pueblito sureño, entre la campiña cubana y el mar Caribe; villa ilustre de la antigua provincia La Habana. El pueblo de la bala perdida, como solía decir un amigo mío; donde el diablo dio las tres voces y nadie lo escuchó. Casas de madera, desgastadas por la desidia