Pandemia

El síndrome de Estocolmo

Se ha convertido sin proponérselo en su perro faldero. Pensó que se quedaría con ella solo unos meses, pero ahora sabe que se ha instalado en su vida definitivamente. Cuando se dispone a salir de casa la mira de reojo para ver si se despista y puede librarse de su compañía, sin embargo salta sobre

El amor en los tiempos del virus

Iluminada caminaba de un lado a otro de la casona familiar como un alma en pena. Sus padres le habían prohibido salir a la calle pues un extraño virus castigaba al pueblo y ya se había cobrado la vida de muchas personas. Ella no aceptaba la situación y se estrujaba las manos con nerviosismo pensando