Oda a la Vida
A Manuel Mientras amanece intenta acallar los malos augurios de los diarios, el veneno que se proponen inyectar a
A Manuel Mientras amanece intenta acallar los malos augurios de los diarios, el veneno que se proponen inyectar a
Hay muros que se parecen a otros que dejaste atrás, donde la gente se sienta bajo un sol inclemente y reza a Yemayá pidiendo un milagro. Donde el sudor y el salitre se abrazan en la agonía del encierro. Este es otro muro, en una ciudad libre de huracanes; un rompeolas donde te encaramas, cantas
Se ha convertido sin proponérselo en su perro faldero. Pensó que se quedaría con ella solo unos meses, pero ahora sabe que se ha instalado en su vida definitivamente. Cuando se dispone a salir de casa la mira de reojo para ver si se despista y puede librarse de su compañía, sin embargo salta sobre
La abuela le contó a Susana sobre las personas que tenían que abandonar su tierra natal por culpa de la guerra o el hambre. Tenía sólo seis años pero la anciana sabía que era inteligente y muy observadora. Vivían en el tercer piso de un edificio antiguo en la calle comercial de la ciudad. Allí
El tinte la mira de soslayo y luego bosteza. Hace unos pocos días daba saltitos de alegría pensando en cubrir las canas con su manto milagroso. Ante la obstinada desidia de la mujer hoy se muestra aburrido y quizás decepcionado. Las canas respiran aliviadas como la madre naturaleza últimamente, y agradecen la complicidad de la
Iluminada caminaba de un lado a otro de la casona familiar como un alma en pena. Sus padres le habían prohibido salir a la calle pues un extraño virus castigaba al pueblo y ya se había cobrado la vida de muchas personas. Ella no aceptaba la situación y se estrujaba las manos con nerviosismo pensando
A una guajira que conocí en los fiordos del oeste de Islandia El animal no se lo pensó dos veces y se coló de madrugada en la maleta aún a medio hacer. Sabía que la mujer partiría a primera hora hacia Europa. Cansado de una vida monótona y de los lamentos de todos los que
Nació el día que llegó la calima. Salió con dificultad del capullo y en cuanto le dio el aire se puso a estornudar. Sus pequeñas alas estaban un poco arrugadas porque dentro de su casita no había mucho espacio que digamos. Ella es una mariposa Monarca, como Ángeles. Sus colores naranja y negro saludaron al
Dice el gran Carlos Gardel que veinte años no son nada; así que, cincuenta tampoco, digo yo. Llegar al medio siglo de vida, con energías, salud y lecciones aprendidas es un gran mérito. Mucho ha llovido y nevado desde que salí de mi primera isla con 29 años. No sé de dónde vienen mis genes
El piloto anunció turbulencias y pidió a los pasajeros que se abrocharan los cinturones. Ella se agarró con fuerza a los brazos del asiento, cerró los ojos y comenzó a repetir un viejo mantra como una letanía. En el asiento contiguo, él sonrió y le rozó discretamente la mano. Ella giró la cabeza y descubrió