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Rebeca II

La niña de carita angelical se había transformado en una especie de monstruo de feria. La abuela se recluyó en su habitación y, presa del mutismo y la desolación, estuvo una semana sin probar bocado. Los familiares abandonaron a toda prisa la casa y cada estancia se hundió en un silencio insondable. Las malas lenguas

El Túnel

1 Incluso en aquellos angustiosos momentos, el señor Zaisberger creía tenerlo todo bajo control. Una luz indiscreta apuntaba directo a la nuca y, según él, violaba la intimidad del túnel. Quizás a estas horas su único amigo lo odiaba y había cruzado ya medio mundo para escapar. Él, sin embargo, estaba allí, de rodillas y

Turco

Soñé que estaba en casa, que alguien me ponía una mantita para que me echara a descansar. Había dado un largo paseo y ahora era el momento de la siesta. Cada día mi hermana Cía y yo hacemos nuevos amigos. Es maravilloso salir a disfrutar del aire puro, olfatear, correr, jugar con la pelota… Una

Rebeca

Cada vez que llega la panza de burro la gente de esta ciudad se aburre y comienza a contar historias que yo llamo de color plomizo, como el cielo que pesa sobre nuestras cabezas. Mi compañero de habitáculo dice que es cierto, que esa familia vivió durante muchos años en el barrio de San Nicolás

La gaveta

El comején se comió la gaveta, María, no se me quita eso de la cabeza. Llevo una semana sin dormir. En este maldito país todo ha cogido comején. Te das media vuelta y te taladran las entrañas. Tienen hambre los bichos, y el pobre viejo matándolos con queroseno, cuando tiene dinero y pasa el vendedor

Los Reyes que no eran magos

Cuando Rosaura era pequeña le contaron que la Navidad y los Reyes Magos eran obra de la propaganda enemiga para desestabilizar el gobierno. De manera profiláctica, el arbolito y el nacimiento fueron sustituidos de la noche a la mañana por dibujos animados rusos en blanco y negro que hicieron llorar a mares a toda su

Ángela y el Caballero II

No puedo dejar de pensar en el Caballero de París y su infortunio. Aquella noche, cuando la música se consumió junto con las velas, me quedé quieta escuchando la voz dulce de un espíritu que todavía suspiraba por un amor frustrado. Pensé que a los fantasmas se nos secaban los lagrimales y solo nos quedaban

Ángela y el Caballero

Siento haber estado en silencio tantos días. Me fue imposible hilvanar dos frases seguidas después de llegar de una fiesta que alguien me comentó que era por Halloween, aunque no se ajustara exactamente a la fecha de celebración. Traía una historia en el tintero, pero ni el Hemicraneal me libró del dolor de cabeza. Por

Boniato y cerveza

La Paca despertó angustiada y sudorosa a las tres de la madrugada. Los días de dormir plácidamente hasta bien entrada la mañana habían terminado. Unos meses atrás escuchó una conversación que la alarmó. Varias mujeres de más de 45 años, sentadas en la heladería italiana donde ella solía ir tres veces por semana, hablaban de

La historia de Chichita

Vagaba por las polvorientas calles del pueblo como alma en pena. La suciedad se había incrustado en su negro pelaje. No quería comida, solo anhelaba una caricia, una frase amable que arropara su apaleado espíritu. Doris le ponía comida en un rincón del portal de su casa y la llamó Chichita. El animal la miraba