Sin categoría

Acoso

Las sombras lo atormentan. Han regresado el mismo día del solsticio de verano. Vetustas y lozanas, flácidas y erectas, amables y groseras; eso sí, persistentes, tiranas, empalagosas, insufribles. Intenta darles una patada, pero las muy cabronas se escabullen y dejan el ambiente impregnado de un olor nauseabundo. Sus risas histéricas rebotan en las paredes del

La vendedora de corbatas

Se acerca a la tienda en dólares y comprueba que un día más falta el queso crema. La angustia la paraliza, se lleva una mano al pecho y cree que perderá el sentido. «Inadmisible. Esto es un desastre nacional, la hecatombe», grita sin ser consciente de ello. El cancerbero que está plantado como un roble

El cuadro

El hombre mira con desdén el pincel que yace sobre la mesa de caoba. Vuelven las náuseas al recordar aquel día aciago. Observa el lienzo en blanco y siente la punzada de la ira en la boca del estómago. El estudio se ha convertido en una trampa y él en una alimaña hedionda que agoniza.

Rebeca II

La niña de carita angelical se había transformado en una especie de monstruo de feria. La abuela se recluyó en su habitación y, presa del mutismo y la desolación, estuvo una semana sin probar bocado. Los familiares abandonaron a toda prisa la casa y cada estancia se hundió en un silencio insondable. Las malas lenguas

El Túnel

1 Incluso en aquellos angustiosos momentos, el señor Zaisberger creía tenerlo todo bajo control. Una luz indiscreta apuntaba directo a la nuca y, según él, violaba la intimidad del túnel. Quizás a estas horas su único amigo lo odiaba y había cruzado ya medio mundo para escapar. Él, sin embargo, estaba allí, de rodillas y

Turco

Soñé que estaba en casa, que alguien me ponía una mantita para que me echara a descansar. Había dado un largo paseo y ahora era el momento de la siesta. Cada día mi hermana Cía y yo hacemos nuevos amigos. Es maravilloso salir a disfrutar del aire puro, olfatear, correr, jugar con la pelota… Una

Rebeca

Cada vez que llega la panza de burro la gente de esta ciudad se aburre y comienza a contar historias que yo llamo de color plomizo, como el cielo que pesa sobre nuestras cabezas. Mi compañero de habitáculo dice que es cierto, que esa familia vivió durante muchos años en el barrio de San Nicolás

La gaveta

El comején se comió la gaveta, María, no se me quita eso de la cabeza. Llevo una semana sin dormir. En este maldito país todo ha cogido comején. Te das media vuelta y te taladran las entrañas. Tienen hambre los bichos, y el pobre viejo matándolos con queroseno, cuando tiene dinero y pasa el vendedor

Los Reyes que no eran magos

Cuando Rosaura era pequeña le contaron que la Navidad y los Reyes Magos eran obra de la propaganda enemiga para desestabilizar el gobierno. De manera profiláctica, el arbolito y el nacimiento fueron sustituidos de la noche a la mañana por dibujos animados rusos en blanco y negro que hicieron llorar a mares a toda su